martes, 30 de enero de 2018

Marat


Mascarada lisergica.
Quien dejará caer el peso muerto.
El fardo de la miseria moral.
Procesos imparables.
Riadas de miseria.
Miserables que jalean miserias.
En los bandos cainitas florece la discordia.
Jardines de cicuta.
Valles de cizaña.
Marasmos de miserables y la mas soez de las miserias.
Comites patibularios que quieren resucitar a Marat.
La ira del pueblo.

La funcionalidad del engaño


La cobardia no genera Reyes.
Los Reyes habitan en los páramos valientes.
Temo desfallecer y en ese temer, ya estoy desfallecido.
Abnegados que ansían lo mejor.
Resignados que nada ansían.
Hay engaños que no funcionan.
Es dudosa la funcionalidad del engaño.
Impredecible es la erupción del volcán de las patrañas.

Atenuar

Restar surcos, surcos del arado del dolor.
Atenuar la escorrentía de las lágrimas.
El acarcavado paisaje de mi sonrisa.
Vivir envejece.
Envejecer es vivir.
Me nutro de la ira de tus insultos.
Me apuntala tu maligno oleaje.
Mi firmeza es tu fiera oposición.

lunes, 29 de enero de 2018

Vaciando cajones


Jugando a ganar construimos las perdidas, las irreparables perdidas. Vaciamos cajones para hacer hueco a nuevas sensaciones y comenzamos a desarraigamos y sin las raíces comenzamos a secarnos, con el dolor de la añoranza del náufrago que no hace pie, que se ahoga porque no tiene un firme en el que hacer pie.

domingo, 28 de enero de 2018

Despajar


Se enjuagan las bocas de herrumbre.
Es duro despajar cuando no hay grano.
Hechiceros sin plan.
Yermo es el páramo tras el despedazamiento.
No crecen por esquejes, los miembros del noble.
Fementida es la patraña.
En la sinuosidad de la mentira, se embosca el ladrón.

jueves, 25 de enero de 2018

Artificio


Somos las alhajas que atesoramos.
Somos los brillos que derrochamos.
Somos las joyas que malgastamos.
El brillo es efímera pirotecnia.
Erupción que con sus cenizas opaca toda rivalidad.
Somos lo que intrigamos.
Somos las reuniones en las corralas.
Las alianzas turbias.
Los brillos vulgares de las callejuelas.
El vicio que compra preeminencia en la oscuridad.

Líneas rojas


En la sangre navega la tragedia.
Habita en la vida, el dolor.
Duelen los latidos, el pulso de los días.
El amanecer es un reto.
La noche es balance, juicio infernal.
Líneas rojas que van a morir en la mar.

Parálisis facial


"La tensa comicidad infecta la preeminencia, las filas estelares que por obra y gracia de la parálisis lucen hieráticas, distantes muecas que los distinguen y que en la toxicidad se clonan y remedan.
Vivimos tiempos de clasistas intervenciones, tiempos entre costuras, tiempos de rostros zurcidos, de tensiones falaces, de fauces de nivea porcelana, tiempos en los que creemos burlar al tiempo combatiendo la distensión."
Irsia Carolain Sprimbol

miércoles, 24 de enero de 2018

Hilos invisibles


Con frecuencia, las costuras del delito no son nada zafias, a veces son relamidas costuras, discretas, muy discretas, de hilos invisibles, patronaje exquisito que viste a la mentira de sublime beldad. El delito algunas veces, se enfunda de aparente legalidad, se calza el blanco guante de la hipocresía social, que solo lee medias verdades, que son las peores mentiras y las más difíciles de desmontar y detectar.

Secretos


Nada quema tanto como las palabras secretas.
Arden en nuestro interior, claman en nuestras entrañas.
Son fuego que necesita ser liberado.
Cuenta secretos, si quieres pregonar una falsedad.

Ansia


Los demonios habitan en nuestras ambiciones.
Habitan en la intranquilidad generada por los celos.
Valle de sombras de pinares erectos.
Esqueletos arrasados por el ansia.
El ansia de las negadas primeras filas.

domingo, 21 de enero de 2018

Barrizal de sangre


Peones sin fiereza, 
son los corderos. 
Los niños que inmola el general, 
para ganar la guerra.
Frágiles soldaditos de calamina.
Quebradiza es la victoria de hoy,
vejación que escribe las contiendas de mañana.
Barrizal de sangre de inocente,
son las trincheras.

jueves, 18 de enero de 2018

El manso


El mar no quiere valientes.
La guerra demanda estrategas.
No es del fornido el legado.
Siempre legisla el manso.

miércoles, 17 de enero de 2018

En mis sueños alimento fieras


Es bueno soñar con fiereza.
Es bueno cercar a la presa, con una empalizada de peones.
De sus propios peones.
Flanquearla por torres.
Rodearla de alfiles.
De enemigos en sus filas, que le impedirán dormir.
Y sin descanso, erosionar su maldad.
Y sin descanso, descorrer el telón que tapa sus miserias.
Sueño con fiereza y en mis sueños alimento las fieras, que despedazarán a quien osó zaherirme.

lunes, 15 de enero de 2018

Hijos de la ira


La vida es ingrata.
Sin tener un sitio a donde ir.
Sin el calor de un corazón sincero.
Es fácil arrepentirse de la bondad.
Víboras que han crecido al calor de mi pecho.
Olvidarás tus debilidades y en la confidencia te rendiré yo.
No soy hijo del perdón, soy hijo de la ira.
Es suavidad el consuelo.
Hay que sembrar miedo, repartiendo pan.

domingo, 14 de enero de 2018

Peones


"Los peligrosos son los pequeños, los seres mediocres a los que no has prestado la suficiente atención. Peones que deciden que tú pierdes la partida."
Irsia Carolain Sprimbol

miércoles, 10 de enero de 2018

Reinas seriadas


Reinas con coronas de plástico.
Reinas efímeras y seriadas.
Sirenas que con sus cantos atraen la tragedia.
Desfilan los jóvenes cuerpos por los sórdidos corredores entre bambalinas.
Manzanas perfectas que el ajetreo de la noche y los brillos del strass, bollarán.

Algunas veces el amor vuelve


"Algunas veces el amor vuelve, muchas veces las historias de amor fracasan, no porque llueva dentro, sino porque hacemos caso a los que critican desde fuera, cada amor es un mundo y no todo el mundo entiende cada amor. Primeros entre iguales, a veces los primeros en llegar, no son tratados como iguales."
Irsia Carolain Sprimbol

La Academia Militar de San Petersburgo


Aquella mañana de miércoles de marzo era ventosa, muy fría, nublada y desapacible. En el mercado Nikolski, al lado del canal Kryukov, se reunían los campesinos que buscaban trabajo, allí iban los patronos a contratarlos. Con la llegada de la primavera eran muchos los trabajadores demandados, albañiles, estuferos, horticultores, jardineros, carpinteros......
Ivánov, no tenía mucha experiencia, salvo como mozo de bar y en chapuzas muy básicas, que eran las  tareas que había realizado en el burdel de Baran. Aun así fue contratado esa misma mañana, como peón de un jardinero que acababa de conocer. San Petersburgo, era una ciudad de palacios, era la capital de las Rusias y con la llegada del buen tiempo, había que embellecer los dormidos jardínes.
Los habían contratado para trabajar en los jardines del Palacio de los Condes Vorontsov.

martes, 9 de enero de 2018

Mentir


Mentir es una torpeza, mentir es treta de torpes.
Es cerco, en el que uno asimismo se encierra.
Es cárcel, que nos impide vivir la sinceridad.

lunes, 8 de enero de 2018

Pavlusha


Dasha, le invito a sentarse a la mesa y le sirvió un tazón de sopa caliente.
- Tómatelo, de dijo con voz maternal y sincera.
Mientras Ivánov entraba en calor en la cocina del burdel de Baran, Dasha lo sometía a una bateria de preguntas, propias de una tía soltera que quiere ponerse al día de la vida de su sobrino querido, que acaba de regresar del infierno.
Dasha, tras todas las preguntas le decía, antes de que el joven contestara.
-Te veo bien, estas tan hombre, tan mayor, si Mila te viera.
Cuando acabó la sopa, le sirvió un vodka, y le dijo.
-Ve a mi casa y espérame allí, te llevaré algo para cenar y me cuentas.
Y tras decir estas palabras, Dasha lo abrazó con fuerza, le dio unos sonoros besos y le metió en el bolsillo del gabán, un paquete de cigarrillos.
Ivánov, estaba dormido cuando regresó Dasha. Se había quedado traspuesto en el sillón que, la cocinera de Baran, tenia delante de la chimenea. Dasha entro en las habitaciones que tenía alquiladas en el barrio judío, al lado del mercado de Nikolski y colocó sobre la estufa de hierro fundido, la fiambrera en la que traía al muchacho, un guiso de atún. Para Dasha, Ivánov seguía siendo el niño ultra protegido de Mila, el niño que ella también habia ayudado a criar, en aquellos años tan duros donde Pavlusha, como matrona del burdel, se quedaba con casi todas sus ganancias obligandolas a soportar mil penurias, hasta que llegó la cartilla amarilla, que les permitía ganar algo de dinero y dejar de estar sometidas a la esclavitud impuesta por la usurera de la mujer de Baran.
En Ivánov, aquella noche volvio a aflorar el niño travieso y consentido que fue en aquellos años duros y que él, vivió entre algodones, gracias a los sacrificios de Dasha y Mila, que vendían la efímera frescura de sus cuerpos, mientras eran desplumadas, por la zafiedad de la perra vieja de la matrona del burdel de Baran.



domingo, 7 de enero de 2018

Dasha


Cuando uno entra en la cárcel queda marcado y cuando se sale, ya nada es igual.
La prisión escribe en nuestra piel, garabatea que somos suyos y que más pronto que tarde volveremos a visitarla otra vez.
A pesar de que Baran, sabia que él, no habia realizado el hurto, no lo quiso admitir en el trabajo, de mozo para todo. Nada es justo en la calle y Baran que lo había visto crecer, que habia explotado a su madre hasta mandarla a la tumba, pago la fidelidad de Ivánov, con un atronador portazo tras arrojarle al suelo de la helada calle, un atillo con sus cuatro pertenencias. Fueron unos minutos infinitos, de pie en el hielo, perdido en una libertad que le producía vértigo, hasta que desde la puerta de mercancías le gritó Dasha !Ven!
Dasha, era una amiga de infortunio de su madre, pero a diferencia de Mila, la suerte de Dasha, fue que aprendió a cocinar y cambio a tiempo las alcobas, por los fogones, el estar semidesnuda en las salas del burdel, por la cálida cocina, el estar bebiendo vodka a todas horas para entrar en calor y poder soportar las largas jornadas de vicio que les imponía el usurero de Baran, por probar la sopa caliente de patata, que hacía para alimentar a las desgraciadas que vendian sus cuerpos en el salón.

sábado, 6 de enero de 2018

Ivánov


Ivánov, desde la cuna, fue carne de cañón, El futuro de los hijos de los gelidos arrabales de Petrogrado, era siempre oscuro. Los largos y fríos inviernos, abocaban a los hijos de la calle, a delinquir, nada era fácil para los antiguos siervos del Zar, en los populosos barrios obreros. Ese era el ambiente derrotista, de largas jornadas de trabajo, bajos salarios y alcohol, en los suburbios proletarios, en esa atmósfera de amoralidad y precariedad, se forjo el despiadado Ivánov. La sensación de estar predestinado a tener que vivir una vida trivial, forzaba a apostar alto y optar por trabajar en el mundo sórdido del burdel en el que le parió su madre, a pesar del empeño de la pobre desgraciada, por alejarle de él.
De este modo Ivánov, con veintisiete años entró por primera vez en la cárcel de Krestí, cargó con las culpas de un robo, que él no realizó. Pero él, fue el peón acusado del hurto, por el Barón Hedeon Fadeyka, jugador y cliente habitual del burdel donde trabajaba Ivánov, como mozo para todo. Los Robos a clientes ebrios, eran frecuentes en el lupanar de Baran, o robaban las putas, o robaba Pavlusha, la mujer de Baran.

viernes, 5 de enero de 2018

Altissimo y Corentin de Jesus


Corentin de Jesus, se abrasaba en la batalla interior de los celos. Altissimo, sólo exteriorizaba por Corentin, desdén. En la misma celda, pero padeciendo la distancia y la negación que imponía el soberbio y apolineo Altissimo. El corso sabía como hacer más llevadera su estancia en aquel infierno, sabia vender sus favores, vender la tersura de su piel, cambiar caricias por protección y caprichos. Corentin de Jesus, solo tenía ojos para su compañero de celda, y en  nada explotaba los talento de la delicadeza, que natura le regaló, aun asi se veía sometido a los ultrajes de cualquiera, al no saber ofertarse y negarse a transaccionar con favores, con el mejor postor. Manoseado por cualquiera, cuando podría limitar, con un poco de inteligencia, ese inevitable manoseo.
La practicidad de Altissimo, chocaba con el ingenuo idealismo de Corentin de Jesus, su negación de una realidad insoslayable, que lo iba a curtir y a hajar de forma irremisible, era muy pueril.
Las cárceles rusas son infernales, son microcosmos, donde sin remisión te tienes que posicionar, tienes que endurecerte, afiliarte a un bando, tienes que asumir las reglas de un juego donde tú, sólo eres un insignificante y bello peón, de los que los delincuentes líderes, disfrutaran.
A Altissimo, nadie le hacía sombra en su lucrativo Olimpo. Ivánov se dejaba acariciar por la manos suaves del corso, se dejaba acariciar por sus granados labios, por unos labios duros, que ponían dura, muy dura, su enorme polla. La cárcel imponia una homoxesualidad forzada, imponia amar a iguales, imponía disfrutar de la rudeza del compañero de infortunio. Sólo los líderes, podían disfrutar de la frescura de los bellos cuerpo, de los delicados jovenes que entraban en prisión. Ivánov, tenía esa suerte, poder correrse en la boca cálida de Altissimo, dejar que el corso mordisqueara el tatuaje del puñal que atravesaba su pecho, a la altura de las clavículas, que lamiera las estrellas de ocho puntas, de sus pechos, que se erizaban con la humedad de la lengua libidinosa de Altissimo. Placeres prohibidos para los demás, porque ser el amante del líder, su juguetito, conllevaba estar apartado del vulgar manoseo.
Corentin, el iluso, al no entrar en este juego, cegado por el irreprimible amor que sentía por Altissimo, se veía sometido a violaciones, a que cualquiera lo forzara sin ninguna contraprestación. Pobre Corentin de Jesus, que consumido por los celos hacia Ivánov, permitia ser ultrajado por cualquiera.
Hasta en el infortunio, uno puede elegir tener una mínima fortuna. Cara y cruz de una misma moneda, eran los dos compañeros de celda, Altissimo, apostando por el capitán y Corentin, a merced por voluntad propia, de la ruda marinería.
Con el tiempo también llegaron las marcas, a la dorada piel de Altissimo, el hierro de Ivánov, busco acomodo en el bajo vientre del juguetito, en su ingle derecha. Felisardo era el mejor tatuador de la cárcel, era el que en su cubil, tatuaba a las elites de la penitenciaría de Petrogrado. Las medidas higiénicas eran escasas, se podía contraer en aquel antro, cualquier cosa, incluso el tetanos, pero el cosmos carcelario era así, no se pensaba en esa estela de riesgos y de infecciones, sólo importaba la zonación que imponía estar tatuado, cuerpos escritos, con malditas caligramas, cartas marcadas en el juego de subsistencia que era vivir en la cárcel. Felisardo era el más preciso dibujando, el menos chapucero y el más demandado por sus diseños y buen hacer, dadas las limitaciones en medios, que imponía estar encerrado. De sus manos, de sus agujas, habían salido las estrellas del pecho de Ivánov, la daga que se hundía en sus clavículas, la serpiente que se retorcía en su vientre. Felisardo tatuaría en la ingle de Altissimo, utilizando el alfabeto cirílico, el nombre de Ivánov. Primera marca de primera y perdida batalla, heridas de guerra, que condicionarían de modo irremisible el futuro del efebo corso. Ya era un trofeo marcado, había llegado para quedarse la primera muesca, se había levantado la veda, para que se multiplicara en su piel, el discurso cruel de vivir en prisión.
Sin embargo el cuerpo de Corentin, seguía sin garabatear, cuando ya emborronaban la tersura de la broncínea piel del corso, cinco tatuajes. Corentin, el apatrida, el sin bando, ya se dejaba querer, pero por subalternos que no pretendían dejar ninguna marcas en su pálido cuerpo, salvo la de algun golpe de dominación, que marcaba efimeramente de purpura la lechosa blancura de Corentin o los salivazos y  las eyaculaciones de urgencia, que eran fáciles de borrar en la ducha. Corentin no tenia dueño, solo era usado sin ostentación por mecenas de medio pelo, que le daban chocolate o cigarrillos, con los que comparaba tranquilidad o protección.
La piel virgen de Corentin de Jesus, le permitía permanecer al margen de las refriegas de bando, al margen de los trapicheos de las bandas y de sus guerras de hegemonía y poder.